
El absurdo plan de supermercados estatales de Zohran Mamdani: Otra muestra del fracaso socialista
El “error contable” que delata la ignorancia progresista
Zohran Mamdani, el candidato demócrata a la alcaldía de Nueva York, ha lanzado una de sus propuestas más radicales y desconectadas de la realidad: la creación de supermercados gestionados por el gobierno en la ciudad de Nueva York. Mamdani, autoproclamado socialista, defiende este plan asegurando que puede financiarlo “eliminando subsidios municipales a supermercados corporativos”, una afirmación que demuestra un preocupante desconocimiento sobre la administración pública y la contabilidad básica.
La base argumentativa de Mamdani está construida sobre un error: cree que el dinero que la ciudad destina a estos subsidios está disponible en las arcas públicas y que puede redirigirse fácilmente. La realidad es otra. Los llamados “subsidios” a los supermercados no son transferencias directas de efectivo; consisten en reducciones fiscales menores, principalmente a través del programa FRESH, que facilita apertura de supermercados en zonas necesitadas y ofrece relajación regulatoria y algunos incentivos tributarios.
Las cifras verdaderas: una mentira de $140 millones
La verdad es que el programa FRESH ha reducido la recaudación fiscal en unos $20 millones en seis años, es decir, poco más de $3 millones de dólares anuales. Muy lejos de los $140 millones que afirma Mamdani. ¿De dónde saca esta cifra? De una flagrante mala interpretación de los propios datos oficiales: el candidato confunde inversión privada con gasto público. El hecho es que $140 millones es la suma que han invertido los supermercados privados gracias a los incentivos de FRESH; no se trata de dinero público, sino de capital privado que no pertenece ni ha sido gastado por la ciudad.
Esto evidencia el modus operandi de la izquierda radical: tratar el dinero ajeno como propio. La visión de Mamdani y su cohorte progresista es que el esfuerzo, la inversión y el riesgo asumido por empresas privadas pueden y deben ser simplemente absorbidos por el Estado y redistribuidos a su antojo. Una visión profundamente peligrosa que amenaza la base misma de la economía de mercado que sostiene el bienestar en este país.
El peligroso atractivo del colectivismo en Nueva York
Una candidatura marcada por el desprecio al sector privado
Mamdani no se conforma con atacar la propiedad privada. Su agenda va mucho más allá del simple populismo electoral: aboga por
- congelar los alquileres, disparando la fuga de inversión y deteriorando la calidad de la vivienda.
- hacer gratis el transporte público y las guarderías, incrementando el gasto e incentivando la dependencia del Estado.
- bloquear la actuación de ICE y obstaculizar el cumplimiento de la ley federal de inmigración.
- apoyar lemas y movimientos radicalizados que no ocultan su hostilidad hacia la comunidad judía y hacia las fuerzas del orden.
Este tipo de propuestas generan un mensaje muy claro: si usted ha construido un negocio, invertido en su barrio o arriesgado su capital para generar prosperidad, prepárese para ser castigado.
El rechazo del Partido Republicano y de la administración Trump
La respuesta republicana no se ha hecho esperar. El presidente Donald Trump, firme defensor de la ley, el orden y la libertad económica, ha dejado claro que no permitirá el avance de experimentos socialistas que hundirían a Nueva York. Ante la postura desafiante de Mamdani, Trump no sólo ha cuestionado públicamente la idoneidad del candidato socialista, sino que ha sugerido que podría retirar fondos federales a la ciudad si no cumple con su deber de cooperar con las autoridades de inmigración y respeta las leyes del país.
El presidente también ha advertido de la amenaza que supone tener a un «comunista» en el liderazgo de la ciudad más importante de Estados Unidos. Ha dejado claro que estará vigilando “muy de cerca” a Mamdani y a sus políticas radicales, ya que el gobierno federal tiene la responsabilidad de proteger a la nación de agendas extremistas que atentan contra la seguridad y la prosperidad de los ciudadanos.
La trampa de los experimentos socialistas: lecciones de otros fracasos
La historia económica mundial es clara: los supermercados estatales llevan al desabastecimiento, la corrupción y la decadencia. Los ejemplos abundan en países como Venezuela, donde la intervención gubernamental destruyó el mercado alimentario y condenó a millones al hambre y la miseria. ¿Qué hace pensar que en Nueva York funcionaría mejor?
- El gobierno no sabe administrar supermercados, ni tiene incentivos para mantener calidad o eficiencia.
- Eliminar los mecanismos de competencia sólo genera mediocridad, burocracia e ineficiencia crónica.
- El capital privado, lejos de ser un enemigo, ha sido el motor de innovación, generación de empleo y prosperidad.
La izquierda radical, sin embargo, prefiere seguir los mitos del colectivismo, aunque los datos y la experiencia demuestren su fracaso inapelable.
Conclusión: Nueva York merece líderes responsables, no aprendices de dictadores
El caso de Zohran Mamdani es un recordatorio de los peligros a los que nos enfrentamos cuando la ignorancia económica y el resentimiento ideológico toman el control de la política municipal. Su incomprensión de los datos, su desprecio por la inversión privada y su obsesión por “nacionalizar” todo lo que funcione bien son recetas para el desastre.
Nueva York y Estados Unidos han prosperado gracias a la libertad individual, el respeto a la propiedad privada y el esfuerzo personal. Abrazar modelos fracasados, basados en la utopía socialista, sólo conducirá a más pobreza, más división y menos futuro.
Hoy más que nunca, debemos apostar por el sentido común, la responsabilidad fiscal y el respeto por quienes, día tras día, levantan este país con su trabajo e iniciativa. El Partido Republicano y el presidente Trump seguirán defendiendo esos valores frente a quienes buscan destruirlos desde el poder local o nacional.
Fuentes:
Washington Examiner: Mamdani’s government grocery stores plan is based on an accounting error






